Blended learning, cómo decidir cuándo y cuánto.
Blended Learning o directamente b-learning, puede traducirse como "enseñanza combinada o mixta". Consiste básicamente en un proceso de formación semi-presencial. Es decir que un curso de b-learning incluiría tanto clases presenciales como actividades de E-learning.
Esta modalidad puede resultar una efectiva combinación de dos modelos de enseñanza y estilos de
aprendizaje. A las numerosas oportunidades de mejora que proporciona el
E-learning, se suman los beneficios de la
capacitación presencial. De esta forma pueden subsanarse la mayoría de las desventajas del
E-learning.
Algunas de las ventajas del
E-learning que podemos mencionar son:
- La adaptabilidad a la disponibilidad horaria de los alumnos y su ubicación geográfica.
- La conectividad global que permite comunicar y trabajar en conjunto pese a las distancias.
- La interactividad profesor-alumno o alumno-alumno. Debido a que los estudiantes y docentes pueden registrar y archivar sus trabajos y reflexiones, se facilita el enriquecimiento global que favorece a todos los participantes.
Entre los principales inconvenientes del
E-learning se destacan:
- La soledad física y frialdad de la interface.
- La baja calidad de contenidos y cursos.
- La tendencia natural de las personas a buscar relaciones sociales presenciales.
- Resistencia al cambio del sistema tradicional.
- La frecuente inexistencia o baja actividad de tutores virtuales.
Como vemos, la mayoría de los inconvenientes que ponen en peligro el éxito del
E-learning, pueden prevenirse con la modalidad
blended-learning. Algunos encuentros presenciales pueden solucionar el problema de la soledad física que experimenta el usuario y posibilitar relaciones sociales presenciales. El trabajo de los tutores
virtuales puede verse facilitado en la modalidad semi-presencial ya que le brinda nuevas posibilidades para motivar y estimular a sus alumnos.
Entonces, ¿es imprescindible para el logro de las metas planteadas la modalidad b-learning? No. Es una posibilidad, una herramienta más y puede ser un complemento significativo para enriquecer al
E-learning. Pero también es importante señalar que esta modalidad poco podrá hacer para contrarrestar los efectos negativos producidos por la baja calidad de algunos
cursos o
contenidos. Un
diseño instruccional pobre o deficiente no necesariamente puede ser contrarestado con la incorporación del
b-learning.
Pero, ¿cómo saber que proporción o cantidad de encuentros presenciales son necesarios? La única manera de saberlo es mediante el
desarrollo de una Estrategia Formativa Global a partir de la definición de objetivos de
formación, la identificación de los destinatarios, la adecuación del
diseño pedagógico-instruccional y la evaluación continua que permitirá ajustes y el perfeccionamiento de la estrategia.